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martes, 30 de diciembre de 2025

RECORDANDO A CHUCK MANGIONE (1940-1925)

 EMG 30.12.25

Doctor Strange: Challenge round, Billy.
[Billy playing the other song]
Doctor Strange: Oh, come on, Billy. You’ve got to be messing with me.
Billy: Heheh. No, doctor.
Doctor Strange: “Feels So Good”, Chuck Mangione, 1977. Seriously, Billy, you said this one would be hard.
Billy: Hah! It’s 1978.
Doctor Strange: No Billy, while “Feels So Good” may have charted in 1978, the album was released in December, 1977.
Billy: No, no. Wikipedia says the…
Doctor Strange: Check again.
Billy: When did you…?
Doctor that is helping Stephen: Where do you store all this useless information?
Doctor Strange: Useless? The man charted a top ten hit with a Flugelhorn. Status, Billy?
Billy: 1977.
Doctor that is helping Stephen: Oh! Please. I hate you.
Doctor Strange: Woah! "Feels so good", doesn’t it?(1)

A Stephen Strange  no le faltaba razón, en la vida hay momentos en que uno… ¡se siente tan bien! El prestigioso cirujano y futuro “maestro de las artes místicas” estaba asimismo en lo cierto cuando, en medio de una delicada operación de cerebro, se atrevía a afirmar, con el tono de superioridad en él característico, que “Feels so Good”, la obra maestra de Chuck Mangione, efectivamente subió a las listas en 1978 pero había aparecido ya publicada en el álbum del mismo nombre en 1977, haciendo su entrada en el Billboard Top 200 el 29 de octubre de ese año, en el que debutaría con un respetable número 117 para ir escalando poco a poco posiciones hasta llegar al número 2 el 17 de junio del año siguiente (2). Y semejante proeza, como bien subrayaba nuestro admirado “Doctor”, la consiguió Chuck Mangione soplando con fuerza ese extraño híbrido entre trompeta y corneta que es el fiscorno, un instrumento con el que, hasta donde yo sé, nadie más que él ha podido llegar al “top” de las listas.

Es verdad. Hay momentos en que uno se siente tan bien que resulta fácil recordarlos a pesar de que hayan transcurrido muchos años. Como los que me separan de aquel día de 1985 en que escuché “Feels so Good” por primera vez. Gracias a aquella estupenda emisora que fue “Radio 80 Serie Oro” dedicada las veinticuatro horas del día a lanzar a las ondas las 1000 canciones que constituían lo esencial de su programación, pude descubrir ese tema de más de nueve minutos de duración que, debido a su extensión, ninguna otra radio comercial de entonces estaba dispuesta entonces a emitir. A mi juicio una verdadera obra de arte, “Feels so Good” no ha hecho más que ganar en estatura musical a lo largo de los cuarenta años transcurridos desde aquella primera escucha. En efecto, el “smooth jazz”, del que este tema es egregio representante, ha sido denostado por los críticos y aficionados “puristas” del jazz, cerrándose a aceptar cualquier forma de separación respecto del sacrosanto canon de una música, el jazz, que, contrariamente a su opinión, sobrevive con cierta salud ya bien entrado el siglo XXI precisamente por haber querido abrirse a otros géneros, propiciando múltiples y afortunadas intersecciones con ellos.

De esto tuvimos ya ocasión de hablar hace algún tiempo en la reseña publicada en el Baratillo sobre “Feels so Good”, un LP con el que Chuck Mangione alcanzó fama universal al superar los dos millones de copias vendidas, pero sobre todo el álbum que me ha acompañado desde aquel lejano día en que, animado por la escucha recurrente en “Radio 80 Serie Oro” de su tema principal, salí del madrileño “Club de Amigos del Disco” con una copia del mismo, copia que, por supuesto, todavía conservo. Es la que aparece en la foto que ilustra esta entrada, acompañada por una buena muestra de la discografía de Chuck Mangione, discos todos ellos que he ido consiguiendo a lo largo de los años en ferias y tiendas de segunda mano.

Tras la desaparición de Chuck Mangione el mes de julio pasado, sorprende el escaso número de artículos y obituarios en español recordando su trayectoria artística, la mayoría de los cuales, con honrosas excepciones, se reduce a la reproducción iterativa de sucintas notas de prensa. Han sido los medios hispanoamericanos los que más se han prodigado a la hora de recordar la vida y la obra del músico de Rochester, lo que dice mucho sobre la afición a la buena música que existe al otro lado del atlántico y bastante poco sobre lo que aquí tenemos. Sirvan estas breves líneas para recordar a un músico que supo mantenerse firme ante las críticas acerbas de quienes se decían guardianes de las esencias del jazz, que convivió con el éxito pero también con la falta del mismo, que supo proporcionar a su música el suficiente atractivo para hacerla comercial sin renunciar a dotarla de un estilo propio, que supo rodearse de un elenco de músicos de primera categoría que constituyeron durante años columna vertebral de su banda, que en su entorno más cercano quiso y supo promocionar la música y formar a nuevos valores… Un hombre Chuck Mangione que, en definitiva, ha dejado una profunda huella en toda una generación que pudo seguirle a través de grabaciones que forman parte ya de la historia de la música moderna y del jazz.

(1) Extracto del guión de la película “Doctor Strange” (2016) dirigida por Scott Derrickson en “Doctor Strange Transcript”, fuente: Moviepedia. 
 
(2) Se me hace difícil entender cómo un disco que en octubre de 1977 entra en las listas puede aparecer como publicado a primeros de diciembre. Wikipedia y cuántos siguen su afirmación mantiene esa fecha en su entrada sobre el álbum. Quienes deseen comprobar por sí mismos la lista de Billboard para la semana que terminaba el 29 de octubre de 1977 pueden hacerlo directamente a través este enlace al número correspondiente de la revista. La segunda parte del Billboard Top 200 está en la página 129.

viernes, 4 de octubre de 2024

RITA COOLIDGE - RITA COOLIDGE (1971)



EMG 4.10.24

Los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado vieron como las técnicas de grabación alcanzaban cotas de perfección nunca vistas hasta entonces. Esto que decimos vale tan solo para la música moderna y en particular para el rock, ya que en el jazz, la música clásica y la música instrumental la calidad de las grabaciones desde mediados de los cincuenta a finales de los sesenta es incluso superior a las de época posterior. Un buen ejemplo del trabajo realizado en el ámbito de la música moderna lo encontramos en las producciones del sello californiano A&M (o lo que es lo mismo, Herb Alpert y Jerry Moss) que destacan por su cuidado a la hora de manejar la ecualización (las texturas de los instrumentos están magníficamente representadas, los timbres presentan una asombrosa fidelidad) el panning (muy equilibrado, sin los vaivenes propios de los registros estéreo en su primera época) y el cuerpo que cobran los medios-bajos, indispensables en toda grabación de música rock.

Buen ejemplo de todo ello nos proporciona el álbum debut de Rita Coolidge, cantante de sangre cherokee nacida en Tennessee, que comenzó su andadura en el mundo de la música a finales de los sesenta como backing singer de algunos de los más egregios representantes del establishment californiano como Leon Russell, Dave Mason, Joe Cocker, Stephen Stills o Graham Nash, con algunos de los cuales mantuvo también estrechas relaciones en el plano personal. Sus excelentes dotes vocales abrieron a Rita Coolidge el camino para grabar un álbum homónimo en el que contaría con la participación de nombres de la talla del propio Leon Russell, Chris Ethridge (Flying Burrito Bros.), Booker T. Jones, Stephen Stills, Clarence White (Kentucky Colonels, The Byrds) o Ry Cooder, por citar solo algunos de los más conocidos. El álbum se alzó con un discreto #105 en el Billboard 200, aunque con el tiempo ha ido ganando interés entre los aficionados, en parte gracias a la presencia de una banda de músicos tan extraordinaria, pero también merced al magnífico elenco de temas que aparecen en ambas caras del disco, en los que se mezclan el blues, el rock, el soul y el country para ofrecer un resultado brillante, que no hace sino destacar aún más las capacidades como cantante de Rita Coolidge, una intérprete que encontraría el éxito comercial años más tarde, en compañía primero de quien por aquel entonces era su esposo, Kris Kristofferson, con quien firmaría tres LP a dúo, y en solitario más tarde, destacando entre sus trabajos el álbum “Anytime… Anywhere”, publicado en 1977, que llegaría al puesto #6 del Billboard 200.

Un gran álbum, en definitiva, el primero de Rita Coolidge, lleno de excelentes temas y grandes músicos que merece ocupar un lugar de privilegio dentro de toda buena colección de grandes voces solistas americanas del siglo XX.

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jueves, 3 de octubre de 2024

PETER FRAMPTON - WIND OF CHANGE (1972)



EMG 3.10.24

Todavía los gigantes del rock caminaban sobre la tierra cuando en mayo de 1972 apareció en el Reino Unido “Wind of Change”, primer trabajo en solitario de Peter Frampton quien por entonces, con solo veintiún años, ya había asombrado a propios y extraños tras su paso por The Herd y Humble Pie, banda esta última que acababa de abandonar para proseguir su carrera individualmente. Una decisión que, con la perspectiva que da el paso de los años, no deja de antojársenos valiente y arriesgada, a pesar de gozar de la ventaja de conocer que terminaría estando coronada por un éxito sin precedentes, éxito que llegaría a su cénit con “Frampton Comes Alive!”, un álbum cuya estatura histórica no vamos ahora a descubrir a los buenos aficionados al rock que tienen la gentileza de dedicar su valioso tiempo a visitar El Baratillo.

Nos situamos pues en los comienzos de Peter Frampton como artista “en solitario”, hasta cierto punto una forma de hablar si se tiene en cuenta que en “Wind of Change” al multinstrumentista británico se suma la colaboración de artistas de la categoría de Ringo Starr, Klaus Voorman o Billy Preston. Pero lo cierto es que Frampton no se conformó solo con dar un salto hacia adelante al decidir abandonar Humble Pie sino que tomó asimismo la decisión de convertirse en compositor, letrista, productor e intérprete de muchos de los instrumentos en la práctica totalidad de los temas incluidos en su opera prima. El resultado es asombroso. No hay un solo apartado de los mencionados (incluida la producción) en el que “Wind of Change” no destaque de manera superlativa. Huelga decir que el manejo tanto de las guitarras acústicas como de las eléctricas, unido a su magnífica voz, son la guinda en el pastel de un LP que convence por igual en los números de perfil más duro como en los temas mas reposados, que ciertamente son pocos. Es tal la calidad del álbum que no me atrevo siquiera a destacar ninguno de ellos porque todos son realmente excelentes. Por poner quizá alguna objeción, mencionaría el resultado de conjunto del único tema que Frampton versiona, “Jumping Jack Flash” de los Rolling Stones, cuyos arreglos, orientados a transformar la canción en un número de hard rock, se muestran por momentos un tanto forzados. Necesario es mencionar, en el apartado contrario, el fantástico trabajo realizado en “It’s a Plain Shame”, tema que aparecerá más tarde en el legendario “Frampton Comes Alive!” y que aquí puede saborearse en una excelente grabación de estudio.

En suma, un álbum este “Wind of Change” con el que Peter Frampton dio inicio a su carrera como artista en solitario y que puede reclamar con justicia un lugar de privilegio dentro de su discografía.

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